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Soy Iglesia

29 may

Soy  Iglesia

Felipe Cárdenas-Támara

Profesor Universitario


Llama la atención el espíritu y mentalidad anti-eclesial (léase anti-cristiano) que ronda el discurso de tantos intelectuales en Colombia. Hace unos días en la Universidad Nacional de Colombia, sus profesores recibían a unos candidatos al doctorado de Ciencias Humanas y Sociales de la universidad, con un discurso que afirmaba que el doctorado era postcristiano, también se nos comunicó sobre el sentido equivocado de la objeción de conciencia en su aplicación en el tema del aborto. De entrada algunos de los profesores asumen que los estudiantes tienen que compartir o comulgar con sus opiniones “científicas” sobre un tema polémico que en Colombia ni el mundo se ha resuelto. Y diarios como El Espectador, se llenaron de intelectuales “libre pensadores” que no desaprovechan oportunidad para irse con todos sus dardos y artillería pesada en contra de lo que para ellos constituye la Iglesia. Su deporte favorito, a falta de tema, es atacar todo lo que tenga que ver con el pronunciamiento de sacerdotes, obispos o monjas. Véase lo que dice Juan Gabriel Vásquez en su columna del día 25 de mayo de 2012, donde hace una cuasi-tipología  de los sacerdotes, y los condena al silencia en materia de opinión sobre la familia, pues según el argumento reduccionista de Vásquez, ellos no pueden opinar pues no tienen familia ni son padres biológicos.  ¡Qué conceptualización tan ilustrada sobre la sociología de la familia y sobre el sentido del sacerdocio católico! De aceptarse esa lógica discursiva, el diario y todos sus periodistas , como cualquier intelectual, tendríamos  que cambiar de oficio, pues para poder opinar sobre cualquier tema se necesitaría asumirse como actor del mismo en el ámbito  o campo del que se habla. Consecuentemente, no se podría hablar de pobreza, sin ser pobre, de guerrilla sin ser guerrillero, de criminales sin ser criminales y así se terminaría censurando la voz de todos en materia de nuestro conocimiento sobre la realidad. Se olvida Vásquez que los sacerdotes fueron criados en una familia, que tienen hermanos, hermanas,  sobrinos, sobrinas e incluso ahijados.  Y que son familia política de muchas personas. Y que incluso el sacerdocio en la Iglesia tiene la presencia de sacerdotes casados, ya sea en el rito bizantino católico, como entre todas las iglesias cristianas orientales. El rito católico latino, por regla de disciplina, los obliga al celibato. Pero más allá de la crítica banal que hace, lo que refleja la opinión de Vásquez es un discurso dominante,  post-cristiano, anti-cristiano, pagano o como quieran llamarlo, que se ha tomado al El Espectador y a numerosos personajes que creen saberlo todo sobre la Iglesia. Les sugiero, desde un criterio liberal,  que se le permita a otras personas versadas, con opiniones diferentes en materia de moral, que puedan expresarse y que de esa forma los lectores logren tener versiones más diversas y equilibradas a la ya trajinada opinión que reduce la noción de Iglesia, exclusivamente a la centrada y distorsionada idea que piensa que ella esta definida exclusivamente por la vida de los sacerdotes, religiosas u obispos.

Yo soy Iglesia, hombre casado, con una inteligente, trabajadora y hermosa mujer y padre de dos hijas.  Somos una familia que lucha todos los días en la cotidianidad de un país tan hermoso y áspero como Colombia por ser coherentes con nuestros valores y principios cristianos; estos principios, los de mi comunidad católica, estoy convencido de ello, pueden iluminar el rumbo político y cultural de una nación que vive en las tinieblas. Como familia, para nada recibimos el apoyo del Estado, por el contario, el Estado hoy lo que pregona es una versión distorsionada de la familia y su educación. Como iglesia que soy,  sacerdote común, bautizado, le pido a todos los miembros de tan poderoso diario, desde el poco poder material que como profesor universitario tengo, que sean un poco más respetuosos con los valores cristianos y católicos, que con toda seguridad fueron los de sus ancestros. Estos valores no me han impedido en lo personal,  en medio de muchas limitaciones, luchar por Colombia y su destino desde visiones progresivas y progresistas. Nos vendría bien más pluralismo y más profundidad en los “dogmas” o definiciones que se presentan permanentemente sobre el papel de la Iglesia en la vida de los colombianos; opiniones  de columnistas de El Espectador, que califican de “peligrosísimo” lo que puedan decir o hacer ciertos intelectuales católicos que se encuentran ejerciendo cargos públicos (A propósito  de lo afirmado por Catalina Ruiz Navarro, La Vacante. El Espectador,  24 de mayo de 2012, sobre la postulación  de Ilva Myriam Hoyos, donde la califica a ella de “peligrosísima” ).  ¡Qué confusión moral tan grande:  Ilva Myriam Hoyos “peligrosísima” y Mónica Roa un ángel!  ¿Qué país en lo ético y moral es el qué venimos construyendo?  ¡Qué oscuro se nos tornó el pensamiento! Si lo que busca El Espectador es polarizar al país, pues lo está logrando.   Los desafió a permitir que exista una columna de opinión que permita clarificar la opinión dogmática —es decir, sus definiciones, su theología y economía— a la Iglesia, entendida como comunidad de creyentes en materia de moral y ética.  Y por favor,  que esa columna, como propuesta que hago, esté en manos de un laico. Estoy seguro que los lectores del diario ganarían y se haría justicia con la pluralidad liberal que pregona el periódico.

Lo que ocurre con El Espectador, da para todo un trabajo de seguimiento sobre el discurso interpretativo dominante que no es exclusivo a ese diario. Lo vemos como discurso y pensamiento hegemónico en las mejores universidades del país. Toda una tarea la que se tiene por delante:  analizar e identificar como todos los días alguien opina o hace una crítica, generalmente naive, pobre y sin fundamento en contra de la Iglesia, sus valores o principios. Todo lo anterior no quiere decir que los cristianos no sean los primeros interesados en mirarse críticamente en lo moral y lo ético y seguir proponiendo proyectos de progreso humano para el país.

Con algunas modificaciones el diario publicó la nota el día 1 de junio de 2012

http://www.elespectador.com/opinion/columna-350262-soy-iglesia

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